ME VOY A TOMAR UN DESCANSO BLOGUERO


Queridos/as,

Como imagino os habréis dado cuenta, durante los últimos meses apenas he podido reseñar libros que han llegado hasta a mí o que, simplemente, me interesaban. Lo siento profundamente. Debido a distintas obligaciones personales y laborales me voy a tomar una temporada de descanso en el blog. Lo lamento por todos/as aquellos/as que, amablemente, me habéis remitido vuestras obras. Y también por los lectores que, quizá, esperaban más actividad por mi parte. Voy a ver si tomándome un respiro temporal retomo con más energía y vigor. Un abrazo y muchas gracias por el apoyo.

Ernesto García López

MANUAL PARA ACRÓBATAS, DE PATRICIA FERNÁNDEZ-PACHECO



GEOMETRÍA

Me hago cargo, se avecinan
días difíciles para la cercanía,
para ese estar-piel-contra-piel
que no se compara con nada.

Pero tengo entendido
que la distacia más corta
entre dos puntos alejados
puede ser el rastro
(serpenteante)
que dejan
las palabras.


OMBLIGO

Una es el centro de la historia.

El centro entorno al que suceden
los desfallecidos adioses, las acrobacias,
los decorados, la pirotecnia.

El mundo es un corro de sucesos,
-lamentables o afortunados-
y una se enciende en antorchas o se mortifica,
según venga el día.

Una es el punto de rotación
de la tierra salvo por esos segundo
en los que el dolor ajeno
(anecdóticamente)
opaca el propio-dolor-de-una.


NEW YORK LA NUIT

Desde aquí,
la intemperie no es más que
cemento ribeteado
de antenas descoyuntadas y
tanques de agua.

Hasta que la noche se enciende
y se van fabricando, poco a poco,
infinitos caminos en llamas.

Es lo mismo que tu cuerpo
sobre las sábanas del final del día,
abriéndose en recodos,
inmenso cuando tiembla,
multitudinario en ventanas
cuando destraba sus postigos.

Por eso si abandonas
el universo de esta cama
(tienes que irte a no-se-donde, dices)
y, de manera imprudente,
te pones la ropa,

es igual,
igual que si la ciudad se apagara.


CRÓNICO

Lo normal es que el agua no se pueda beber.

En el recodo de la calle,
quién sabe qué le espera.

Unas casas están en pie y otras no.

Y el mar, que debiera ser atardecer sobre la arena,
allí es continuación incontestable del muro asesino.

Lo normal es el sobresalto en plena noche.

En el horario laboral, los disparos.

Lo habitual es la emergencia.

Habitual como el viento de verano.

Habitual como los indicios de desesperanza
bajo los que nacieron.



PATRICIA FERNÁNDEZ-PACHECO ESTRADA nace en Madrid en 1978, aunque creció en Alicante. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Alicante, especializándose en Derechos Humanos en Italia y Grecia, y posteriormente desarrolla su trabajo en Costa Rica y Ecuador. Desde 2007 vive en Nueva York donde trabaja en Naciones Unidas. Ha obtenido el Premio de Poesía de la Universidad de Alicante en tres años consecutivos; el Cafetín Croché (El Escorial) y el Premio Colegio Miguel Hernández de Elda. Fue incluida en la XXI Selección de Voces Nuevas (Torremozas, 2008) y en la antología "El tejedor en Nueva York" (LUPI, 2011). Tiene publicado el poemario "Casa de Citas" (Torremozas, 2010).

VITRAL DE VOZ, DE CARLOS FERNÁNDEZ LÓPEZ


Esta semana se presenta "Vitral de voz" del poeta gallego Carlos Fernández López. Un texto potente, atrevido, que no dejará indiferentes a quienes deseen acercarse a sus páginas. El próximo viernes 9 de diciembre a las 20:30 en La Casa Encendida podremos disfrutar de su autor. Vaya aquí un adelanto de su trabajo poético.

entra en el lecho blanco y
desnudo roza con los miembros
el frío lienzo de sombra que nos niega.
traza el camino justo hasta el centro,
como quien sabe fingir que todo está quieto,
que no corta el frío y mancha lo de fuera,
ese hueco hasta nosotros entra.
deja los brazos dispuestos, de modo preciso,
rodea el cuerpo
que acude en sombra
y grita.


*


hotel dios.

arriba, latido de piedra en silencio
abajo, el mar inquieto.

el árbol mudo diluía su savia en mi boca.


*


animal que se busca a sí mismo en la altura,
desasido de sí, sumergido en el óxido,
maniatado por el color de la piedra.

la línea, con decisión, la línea, que no cae canción.
en otro idioma dices tus nombres: boca, axilas, rostro.
antídoto del vuelo.


*


de pétalos la mirada
busca bebida en los cristales
grita en sombra
liquen del ángel contra el
cuerpo, venero,
y en el umbral del fuego
el tránsito:
labio, animal, mancha.



Carlos Fernández López (Santiago de Compostela, 1981) es Mater of Arts in Comparative Literature (University College London) y licenciado en Teoría de la Literatura (Complutense de Madrid). Finalista del XXIV premio de poesía Isabel de España, en 2007 obtuvo el premio de La Voz + Joven. En los últimos años, ha tomado parte en varios proyectos en los que su poesía dialoga con la música, la danza y la performance; ha publicado en prensa y desarrollado una intensa actividad investigadora, recogida en César Vallejo: textos rescatados (Lima, 2009).

ES BRIZNA, DE MARCOS CANTELI



la casa la casa que esencialmente no tenemos

los ojos claros su propio aislante me dicen
muerre el canto el ojo aquí de mañana

aquel parche pájaros maderas crujientes aquí

no era ni es vestigio porque viene
largos de agua árboles escritos a su calor

*

lo que penetra en tu carácter tiene corazón
mi memoria no

nos entumecemos

masticamos lentejas para desaparecer

crujen las cervicales con la crudeza de la nieve

*

los pasos que van atrás algo que vibra
torturado te anudan rumia lo que no flota

en la propia piel la locura del cuerpo los ciclos
que me dices

los pasos que van atrás algo que vibra
torturado en la otra parte del mundo

los ciclos de esta hierba

*

salgo de noche con mi memoria

dependo de mis pies pelvis ingle
del cielo del paladar
de un horizonte
de briznas

la piel todavía el útero del mundo
o de mi perrita muerta

aunque todos nuestros poemas traen pájaros
de poca cabeza

para que no te alcance algo se borra


Marcos Canteli (Bimenes, Asturias, 1974) ha publicado los siguientes libros de poesía: Reunión (Barcelona, Icaria, 1999), enjambre (Madrid, Bartleby, 2003), su sombrío (Barcelona, DVD, 2005), libro por el que obtuvo el XXXI Premio de Poesía Ciudad de Burgos, y catálogo de incesantes (Madrid, Bartleby, 2008). Ha traducido el libro Pedazos del poeta norteamericano Robert Creely (Madrid, Bartleby, 2005) y el Libro de jaikus de Jack Kerouac (Madrid, Bartleby, 2007). Fue miembro del consejo de redacción de la revista Solaria y de la colección Nómadas de poesía. Dirige la revista electrónica de escritura & poéticas www.7de7.net.

TRES RECOMENDACIONES: SARA MESA, ANTONIO CRESPO MASSIEU Y BENITO DEL PLIEGO


"El día es deseo y la noche es sueño. El paisaje desfila a ambos lados, inclemente y reseco. Por ningún lado hay sombras. Y qué seremos entonces sin sombras, musita Tejada.
La tierra nos parece roma y yerma. Plana y desnuda, sin sombras. There are no shadows.
Esto es Vado: la ciudad sin sombras.
Tejada piensa, escoge las palabras precisas para pensar. Piensa bajo guión, lentamente, constreñido en su asiento.
He venido hasta aquí para no esconderme. Donde no hay sombras uno no puede guarecerse. He venido hasta aquí, y sin embargo no estoy todavía. El interior del coche arde. Sudo, pero no lo siento. Todavía, por suerte, no siento nada. Es esto lo que estaba buscando.
No un lugar donde esconderme, sino un lugar en el que no sentir. Porque siempre, donde se siente, es en la sombras
." (pág. 9)

SARA MESA (Madrid, 1976). Reside desde niña en Sevilla. Ha publicado los libros de relatos La sobriedad del galápago (Diputación de Badajoz, 2008) y No es fácil ser verde (Everest, 2009). Aparece en la antología Pequeñas resistencias 5: nuevas voces del cuento español (Páginas de Espuma 2010). También es autora del poemario Este jilguero agenda (Devenir, 2007) que fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández.


Fragmento del poema "ESTA EXTRAÑA FIDELIDAD TAN PERRUNA Y NUESTRA"

Avanza por la historia
con su enigma de imposible fidelidad,
recibe piedras, desprecio, cuerdas, llagas,
migajas y se aleja o acompasa el paso
mendigando pan, cariño, como exigencia,
interpelación al viajero que tirita en la noche
y tiembla también y posa su mano sobre el lomo,
y el mundo (la esperanza
de un camino, un abierto horizonte)
se reconstruye bajo las estrellas.
Allí un aullido casi humano
y una palabra casi aullido.

Se reconocen en el temblor,
en la carne, caminan por el tiempo,
parten con la misma desesperanza
comparten
fidelidad, silencio, heridas,
lo incomprensible: distancia abolida
por un jadeo, orejas o rabo tieso.
Límite que tensa el viaje,
la veloz carrera, el apremio,
límite que sella un destino:
¿dónde la distancia
si el salto es encuentro?
¿dónde lo no decible
si jadeo y palabra
se llaman silencio?

Y siempre
el misterio, la mirada, la interrogación
ya como una costumbre, juntos,
partiendo de la historia,
lamiendo heridas,
viajeros los dos en busca de reconocimiento.

Y nos deja
(al acompañarnos)
la simplicidad de su enigma:
lo insondable
caer como sonda en el abismo,
entrar
en su estar en el mundo,
habitar un espacio sin conciencia,
como ir al interior
de quien no está vuelto sobre sí mismo,
quien no tiene envés
quien no mira hacia atrás
y ni la muerte, ni lo profundo, ni el ocaso,
le rodea y camina siempre en la eternidad.
Así el animal, así lo vio, lo escribe
Rilke en la silenciosa,
como si el verso fuera la suave melancolía de su huella.

Como si pudiéramos entrar en lo que es fuera,
está y se acomoda y no es acción
sino instinto, muda aceptación de vida
y se acompasa a la tierra,
acoge el sol y teme las tormentas.

¿Qué ve su mirada?
¿Tan sólo lo que circunda, lo que cerca?
Y nosotros
¿acaso vemos sólo nuestro reflejo?

[...]

ANTONIO CRESPO MASSIEU(Madrid, 1951) es licenciado en Filosofía y Letras (Filología Hispánica) por la Universidad Complutense y Diplomado en Estudios Portugueses por la Universidad de Lisboa. Profesor de literatura española en Enseñanza Secundaria. Ha publicado la antología comentada Una mano tomó la otra. Poemas para construir sueños (Comunidad de Madrid, 2002), en coautoría con Pedro Hilario, Roberto Bravo y Fernando Cañamares. Desde 1997 es responsable de las páginas literarias de la revista "Viento Sur", de cuya redacción forma parte. Ha escrito los poemarios: Acaso revelación, En este lugar (Fundación Kutxa, Donostia- San Sebastián, 2004) que obtuvo en 2004 el “Premio de Poesía Kutxa. Ciudad de Irún” en su XXXV edición, Orilla del tiempo (Germania, Valencia, 2005) y Elegía en Portbou. Ha publicado trabajos de investigación y de creación literaria en revistas como Anthropos, Revista da Faculdade de Letras-Universidade de Lisboa, Asparkía, La ortiga, Dossiers feministes, Diálogo de la lengua, El cielo de Salamanca, Riff-Raff y Viento Sur. Poemas suyos han sido incluidos en las antologías poéticas: La paz y la palabra, Letras contra la guerra (edición de Manuel Francisco Reina, Odisea Editorial, Madrid, 2003), Una mirada hacia la poesía española actual (revista Luna Nueva, Colombia, 2003), Voces del extremo V. Poesía y Realidad (Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, 2003), Agua. Símbolo y memoria (Slovento, Madrid, 2006), Vida de perros (Editorial Buscarini. Logroño, 2007), Calendario de la poesía española. Antología poética (Alambra Publishing, Bertem, Belgium, 2007), Calendario de la poesía en español. Antología poética (Alambra Publishing, Bertem, Belgium, 2008), Voces del extremo IX-X. Poesía y capitalismo (Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, 2008) y Los centros de la calle. Antología pequeña (Germania, Valencia, 2008).


1.
El agua pasa, y sobre el agua, el brillo del sol detenido.

2.
Con un trazo invariable lo imprevisible se concreta.

3.
Y no se cansa de mirar: el ojo bebe su saber del río.

[Pág. 57]

BENITO DEL PLIEGO (Madrid, 1970) es autor de los poemarios Fisiones (1997) reeditado como Muesca (Amargord, 2010); Alcance de la mano (1998), reeditado como Merma (Baile del Sol, 2009); y la plaquette Zodiaco (Bogotá, 2007). Junto a Andrés Fisher, ha editado la antología poética de José Viñals Caballo en el Umbral (Editora Regional de Extremadura, 2010).



PEDRO NUÑEZ (Santiago de Chile, 1958). Artista plástico y gráfico. Afincado en Madrid desde 1987, su obra toca el dibujo, el grabado, la escultura, la acción y las instalaciones basadas en una técnica original de "origami". Una muestra de su obra gráfica puede verse en www.pedronunez.com

CONTRA LA POSTMODERNIDAD, DE ERNESTO CASTRO


Voz emergente. Pensamiento insurrecto. Búsqueda teórica, sin complejos ni miedos. Ernesto Castro irrumpe en el panorama literario con un texto más que interesante. Un ajuste de cuentas con una parte de la Postmodernidad, aquella plegada descaradamente a la dominación neoliberal. Una prosa afilada, incisiva. Con independencia de compartir o no el conjunto de sus afirmaciones (en mi caso, muchas las firmo y otras no), me gustaría destacar de este pequeño libro varias cosas. En primer lugar su descaro, la ambición conceptual, la huida de todo facilismo. Leía hace poco un papelito anónimo que decía: “La comodidad es enemiga de la creatividad”. Pues bien, frente a esa comodidad superflua y despotenciadora, Ernesto Castro reacciona y lo hace con vocación de polémica. Frente a un mainstream arraigado en nuestras concepciones estéticas y analíticas, apuesta por desnudar sus contradicciones y someterlas a un nuevo escrutinio. Los tiempos están cambiando. Los últimos acontecimientos sociopolíticos mundiales nos imponen una nueva mirada. En este sentido, filosofía, economía política, crítica cultural, se mezclan irremediablemente sin solución de continuidad: aire fresco, vaya. En segundo lugar un empeño por contribuir activamente a los debates sociales del instante, insertar su trabajo como “aprendiz de mago” dentro de las coordenadas de los conflictos que atraviesan nuestras comunidades. Pensamiento entrometido. Metodología discursiva al servicio de la lucha social. Y acabo. Se difuminan en este texto los límites entre la filosofía, la literatura, el panfleto, la crítica, el arte, la economía... Frente a realidades y agencias, toca inventarse nuevos artefactos capaces de interpelar esas mismas realidades. No vale la segmentación del conocimiento, las cátedras especializadas que observan lo real solamente desde un prisma hegemómico. Cruzar fronteras, trenzar disciplinas, volver a reunir aquello que nunca debió ser desunido. Ernesto Castro, a mi juicio, lo hace y por eso recomiendo vivamente su lectura. Dejo a continuación algunos párrafos así como una parte del texto de contraportada:

“La tesis principal del libro afirma que la postmodernidad hace tiempo que llegó a su fin, sus categorías no son aplicables a un tiempo como el nuestro, marcado por una grave crisis económica, ecológica y social. Asistimos al regreso de la lucha de clases, la geopolítica, las estrategias neocoloniales, el populismo y el fundamentalismo étnico, cultural y religioso. En este contexto de grandes transformaciones, la apuesta normativa del postmodernismo resulta intelectualmente muy pobre y políticamente inútil. El afán por las cuestiones culturales e identitarias lleva a que muchos de sus autores olviden deliberadamente el análisis económico del sistema. Por este motivo, el postmodernismo resulta ser, en la mayor parte de los casos, una réplica exacta de la ideología neoliberal” (Contraportada)

*

“La postmodernidad es la transcripción cultural, política y filosófica de un capitalismo sin fronteras que, además de meterle la mano en el bolsillo, ha inscrito sus ideas en el imaginario de la gente.” (Pág. 11)

*

“[…] o bien optamos por la expertocracia, una forma de democracia en que no gobiernan los elegidos en las urnas sino una casta de expertos que toman decisiones sin consultar con el pueblo; o el populismo, en que una persona se autodesigna dirigente simbólico de un movimiento con amplias bases populares. Inmersas en una grave crisis de legitimidad, la democracia dialógica y las políticas del consenso se hallan atenazadas por esta pinza: u optan por un sujeto sin conciencia, el populismo, o bien por una conciencia sin sujeto –y por tanto sin responsabilidad, la expertocracia. (Pág. 33)

*

“En este contexto, el pensamiento de la diferencia deviene apología de la falsa situación; la adoración mística de la alteridad radical se traduce en la celebración del exotismo y la incomunicación; la apuesta por el nomadismo, al no establecer distingos, se solapa con la ideología neoliberal de la libre circulación de personas; la llamada a romper con la propia identidad, si no se precisa, es el reflejo poético-metafísico de aquella exigencia capitalista que impone al ciudadano desdoblarse en múltiples consumidores, tantos como mercancías.” (Pág. 52)

LA MONTAÑA EFÍMERA, DE JOAN DE LA VEGA


Son pocos los poetas españoles de las últimas promociones que se han aventurado a poematizar la naturaleza, o mejor dicho, a hacer de la naturaleza un territorio complejo donde insertar el diálogo existencial. La ciudad, la aventura del cronotopo afincado en las tensiones que las grandes conurbaciones mundiales parecen contener a modo de habitus hegemónico, ha invadido buena parte de la poesía hispana de las últimas décadas. Por eso este "La montaña efímera" del poeta Joan de la Vega tiene una doble intensidad. Se introduce, por un lado, en el paisaje de la lengua, mientras que al mismo tiempo levanta una posibilidad de (inter)(auto)pelación a partir de la mirada al entorno. Las comarcas del Pirineo catalán y andorrano se convierten, así, en el humus sobre el cual poetizar un estado crítico de reflexión, de indagación filosófica, hermanado con la propia evolución de nuestro contexto matérico más inmediato, es decir, el territorio. Origen y consecuencia de nuestra acción cultural. Pero me gustaría antes de dar paso a varios poemas del libro proponer una idea en relación a este texto. En un periodo de crisis sistémica, de revitalización de una cierta conciencia insurgente, de vulnerabilidad social, del "terror" como lugar común (como propusiera el antropólogo Michael Taussing), en definitiva, de fascismo societario según la denominación de Boaventura de Sousa Santos, cualquier aspiración para una globalización contrahegemónica que permita nuevas pautas de redistribución local pasa, entre otras necesidades, por una definición de nuevas formas de subjetividad, y esas formas no pueden erigirse sin la presencia de la naturaleza. Lo real (entendido en su sentido más complejo y moriniano) bebe de ella. Aspira a ella. Se cruza con ella. Estos poemas, a mi juicio, tienen la enorme virtud de intentar sondear esa posibilidad y lo hacen con honestidad, belleza e intensidad emocional y de pensamiento. Les dejo con algunos ejemplos. Disfrútenlos:

*

Hombres retorcidos como gusanos.
Hombres echados como lombrices fluorescentes.

Afuera la noche solemne mide su temperatura, explora la conjunción de los astros. Dentro, los lechos precarios dan cobijo a pulsos disonantes, a voces apátridas.

Aún creo en los rostros convalecientes que presumen olor a tierra.

Fieles a su destino de fuego.

*

Cumbres sostenidas por un cielo raso.
Veredas negadas que reafirman.

Este bullir puro de los colores, el contraste áspero de la tierra, la luz consumiéndose entre hoscas lenguas de magnesio, la honda certeza que gravita en silencio, la insistente permanencia de los neveros, la generosidad del agua ¿a quién pertenecen? ¿cuál será el nombre real (el que no posee) de todas las cosas? ¿por qué los circos glaciares olvidaron su nomenclatura de hielo, su registro de nieve, su código de muerte?

Aún creo en los ojos de esta montaña sin nombre que, quieta, respira.

Cumbre que circunda la voracidad de lo eterno.

*

VALL D´INCLES

y allá en la cima el templo, guía y razón del viaje
Jordi Doce

Cuando
dé comienzo
la noche
y haya
culminado
nuestra voz
en su techo,
en su pavimento
de espinos
y silencio,
recuerda
la luz presente
de este valle
(no su nombre),
el pulso firme
de este río
(no el poema),
que tome
tu mano
enlutada
y te regrese
a un lugar
más digno
que amar.

PRESENTACIÓN DE RITUAL EN NUEVA YORK 2


El pasado 14 de septiembre tuve la enorme fortuna de poder presentar RITUAL en el marco del ciclo de la editorial PEN PRESS. El acto se celebró en la sede que la New York Public Library tiene en el Soho, en la calle Mulberry. Me acompañaron la editoria de Pen Press, Mercedes Roffé; la directora de la revista Galerna, Marta López Luaces y, sobre todo, la poeta Isabel Cadeñas Cañón quién generosamente se brindó para hacer el texto de la presentación. Además de estas personas se acercaron alguna gente estupenda, buenos poetas la mayoría, con quiénes disfruté mucho la lectura y el coloquio posterior. Quiero a todos ellos agradecerles el cariño y el interés.

Para todos aquellos y aquellas que no pudieron estar me gustaría acercarles el texto elaborado por Isabel, aquí va, espero que lo disfruten tanto como yo...

Cercar el vacío
Por ISABEL CADEÑAS CAÑÓN

Creo que Ritual es un libro del vacío. O, mejor, un libro de vacíos que se van superponiendo. Ritual es también eso, un libro de superposiciones, de añadiduras, un libro que se va desplegando de a poco, a medida que aumenta.

La primera parte del libro, “Monotipos”, se abre con el primer vacío, el de la escritura:

¿Cuando todo se empoza qué escribir? Soledumbre. Paso
vencido— Comprender no significa nada.


“Comprender no significa nada” no es un juego de palabras o un guiño artificioso que el poeta use para inaugurar el libro con un golpe de efecto. Es más bien un anuncio de lo que va a seguir: Ritual no busca comprender – el vacío es inaprensible. Busca certificarlo, primero, sondearlo. Después confronta. Pero eso será después. Por eso, ese primer “monotipo” es una constatación del vacío de la escritura, o de lo vacío de la escritura ante tal vacío, pero, no caigamos en la tentación, no lo es del vacío de escribir. En este libro, el poeta tira piedras contra muchos tejados, pero nunca contra el suyo: sabe que, en el aparente vacío de lo escrito, está presente el gesto que empujó a escribir, esa chispa que bien puede ser amor o rabia o soledad. Esa presencia agitadora es tal vez la primera coartada de lo que está escrito:
La máscara mantiene el calor del rostro que habitó.

He dicho ya que Ritual es un libro que crece. Gradualmente, a lo largo de sus cinco partes, va tomando cuerpo, y tomando cuerpos: cada una de las partes añade una dimensión nueva a lo ya dicho, y esto tanto en lo que se dice como en cómo se dice. En el plano formal, el libro empieza siendo una especie de balbuceo individual, construido a partes iguales de silencio (ese otro vacío) y de palabra.

El lenguaje desintegra su mecánica. Tienta al silencio tanto
como yo lo tiento a él.


El lenguaje está fragmentado; pero la palabra, no. La palabra es tal vez el único anclaje que se manifiesta estable desde el principio del libro. Tal vez precisamente para hacer ese vacío aún más explícito, Ernesto García López elige vocablos con peso, arraigados, elige insania, desolladero, soledumbre.

Pero si las palabras son firmes, el lenguaje vacila, como si no encontrara asiento, como si lo que se va a contar –digo contar: evocar, convocar– no pudiera caber en una sola forma. Y esto es precisamente lo que quedará confirmado a lo largo del libro: que una forma no basta, y mucho menos una forma ya dada, formas fosilizadas que empujen a la inmovilidad, que ahonden, o sedimenten, en el vacío. Así, en la parte primera del libro todo es brevísimo, y conviven formas netamente coloquiales con otras donde la liricidad lo puede todo, y esto, a veces, en páginas contiguas. No es que el poeta no pueda decidirse por una sola voz; no es que la voz se muestre errante por la imposibilidad de decir de otra manera. García López decide comenzar con una estética del balbuceo para establecer una clara metáfora del yo en quiebre, de esa voz unívoca que duda entre decir y el silencio, pero que, con la mera expresión de la duda, ya ha tomado la decisión: va hablar.

La segunda parte del libro anuncia, ya desde el epígrafe, el ejercicio de encuentro con el otro que llevará a cabo. Se abre con una cita de Juan Ramón Jiménez:

Hay que salir
y ser en otro ser el otro ser.


Ser otro, pero sobre todo el otro ser, y sobre todo el imperativo a salir. Una vez constatada la propia voz, hay que salir. La forma empieza desde entonces a salir también de su ensimismamiento errático: en la segunda parte, los versos son breves, pero son más compactos y forman una unidad –aunque esté dividida en 21 partes. El yo ha encontrado al otro. No parece un encuentro buscado, sino un encuentro inevitable, uno que “penetra por las fisuras”:

Ese que, evidentemente, me ciñe
en asfixia viva
en desencanto vivo,

vi
en tantas alucinaciones
sin materia
aunque penetra por las fisuras
del movimiento.


En la tercera parte, el verso continúa ese proceso de hacerse cada vez más firme, es decir, cada vez más resistente: lo componen poemas en prosa de mayor longitud, y un poema en verso libre que anuncia la forma de las dos últimas partes del libro. También lo que antes era unicidad y después fue encuentro con el otro, pasa paulatinamente a ser un encuentro con la multiplicidad, con lo colectivo. No es casualidad que ese encuentro con lo colectivo se encuentre precisamente en la mitad del libro, como estableciendo una separación entre la soledad que lo abre y la “casi soledad” que lo cierra.

Así, si El desvío del otro, su anterior poemario, se abría con una nota introductoria,

Los poemas vienen de las calles. En ellas encuentran, más que en uno mismo, el veneno que los anima a escapar de ese cuerpo donde están encerrados. Saltan, se escabullen como animales delirantes que acabaran de recobrar su libertad. Incluso los poemas más intimistas, más singulares de la propia existencia, beben del afuera, de la constancia errática del flâneur.

en Ritual, Ernesto García López no necesita palabras previas. El encuentro con el otro no es un acto metafísico: es un acto político. Igual que el otro se cuela por las fisuras, la calle se va haciendo explícita gradualmente, sin necesidad de anunciarla:

Del mismo modo que en la Inglaterra del diecisiete los Cavadores cultivaban sin consentimiento las tierras ociosas de los nobles, algunos gritos invaden hoy el parterre del poema.

Con esos gritos, con esa colectividad, la voz poética no sólo ya no duda, sino que exhorta a emprender una “marcha lunar”. Exhorta, pero no olvida el vacío: no promete que la marcha lunar vaya a llegar a la luna. Ni siquiera la pide.

¿Que duele? Nadie dijo que fuera indoloro. ¿Que ensombrece? Nadie dijo que fuera la claridad.

Marchas lunares que otros iniciaron sobre la tierra, junto a los brazos caudalosos de África o al pie de las montañas desgastadas de Europa.


La marcha ha sido emprendida ya por otros y, como el grito, es un movimiento inacabado que hay que continuar. La marcha como algo parecido a lo que Walter Benjamin llamaría la historia a contrapelo, una manera de rehacer nuestra historia y reivindicar la de los perdedores, la historia soterrada por un poder que, sobre ella, no construye, sino que erige, precisamente, el vacío.

Ése es el vacío que cerca García López. Su poemario no trata el vacío de manera ociosa; si se detiene tanto ante él, si lo observa, es precisamente para confrontarlo con su ritual. Éste quedará confirmado sobre todo por la última parte del libro, que lleva el mismo título.

No olvidar por qué las palabras ardieron. Ruinosas
y violentas. y por qué luego la otra vida, la que se anula en
su descreerse, siguió encegueciendo
los depósitos


“No olvidar”, nos repite la voz, que primero duda, luego exhorta y ahora ordena. El ritual aquí no es un acto folklórico, no es una representación mediatizada del otro – no es el ritual que nos ofrece el capitalismo. No es ese retrato procesado de lo distante, que nos hace creer que lo comprendemos –comprender no significa nada– y que, sin embargo, nos sirve para mantener la amenaza de lo otro a distancia, mediatizada por esa imagen prefabricada. El ritual de Ernesto García López se sitúa en la tradición platónica del rechazo filosófico del dinero: la palabra no sirve para adquirir bienes, es decir, para llenar ese vacío que el libro ha ido sitiando. La palabra, en este ritual, sirve para establecer vínculos de reconocimiento. No para comprendernos a nosotros mismos y ver al otro desde nuestro interior. Sirve para reconocerlo. Y, una vez reconocido, escuchar el propio grito más allá, escucharlo como colectivo, escucharlo más fuerte. Eso es lo que el poeta se lleva consigo, la certeza de que el latir es sólo casi solitario:

Todo eso llevo conmigo
Velado por un manojo de fracturas que hoy me recomponen
Abisal
en el latir casi solitario


Parecía soledad, pero es resonancia de todas las voces. Porque, al fin y al cabo, dónde resuena más un grito que en el vacío.

Tal vez, bien pensado, este libro de Ernesto García López no sea, en realidad, un libro del vacío, sino un libro del eco. Un eco que llega hasta nosotros desde antiguo, desde lejos, y que ahora está aquí, y nos interpela.

Nueva York, 14 de septiembre de 2011.

TRES POETAS LEÍDAS EN NUEVA YORK


Estos días en Nueva York estoy aprovechando para pasear, leer y escribir. Son varios los compañeros de viaje que me acompañan(Dos Passos, por supuesto). Aunque espero en los próximos días poder colgar en este blog el texto de presentación y alguna imagen de la lectura de RITUAL en el ciclo de Pen Press, me gustaría hoy acercarles tres poéticas muy disímiles entre sí que, sin embargo, se han entremezclado en mis ojos estos días. Se trata de las poetas Joumana Haddad, Isabel Cadenas Cañón y Patricia Fernández-Pachecho. La primera de ellas, libanesa, vive en Viena (y no la conozco personalmente). Las dos restantes, españolas, viven en Nueva York (y sí he tenido el placer de encontrarme con ellas).


Gracias a la recomendación de las escritoras Mercedes Roffé y Marta López-Luaces llegué a la obra de Joumana Haddad. Este espléndido "Espejos de las fugaces" ha sido una de esas lecturas que dejan huella. Inesperado, el libro ha ido creciendo en mí a medida que los días pasaban y guardo en mi memoria lectora un zarpazo emocionante. Me gustaría acercarles un poema de la primera sección del libro titulada ESPEJOS.

9

El muerto sabe que la muerte no es una partida, sino un retorno. Sabe que el alejamiento de la muerte es más rápido que su aparición. Que en cuanto llega no se queda mucho tiempo y cuando permanece se cumple sin razón. El muerto sabe que es él su propio huérfano. A diario sale de la cama hacia los brazos del sol, y los brazos del sol hacia su polvo. El muerto se levanta seguido por su muerte y por manchas de una nube que sangra sobre la nieve. El muerto se levanta, se viste, abre la puerta que da al campo, cava un hoyo y extraer agua de un peñasco como si sacara un conejo del sombrero de un mago. Del agua saca un espejo para las almas de los cobardes. El conejo se mira siendo conejo y huye aterrado. El muerto muere cuando es hora de levantarse, en cuanto llega la hora de la muerte, si no, él mismo no llega.
Así la muerte se levanta para conocer al muerto, y el muerto se levanta para conocer la muerte.


Llega el turno para dos jóvenes poetas españolas afincadas en Nueva York desde hace algún tiempo. Hablamos de Isabel Cadenas Cañón (1982) y su poemario "Irse" (III Premio de poesía Caja Guadalajara-Fundación Siglo Futuro) editado en Vitruvio (y de la que ya adjunté una nota biobibliográfica en el post anterior), y de Patricia Fernández-Pacheco y su "Casa de citas", editado en Torremozas (2010). Para quién no la conozca digamos que Patricia Fernández-Pacheco (1978) es licenciada en Derecho por la Universidad de Alicante, especializada en Derechos Humanos en Italia y Grecia. Posteriormente trabajó en Costa Rica y Ecuador. Actualmente vive en Nueva York, donde trabaja en las Naciones Unidas. Ha obtenido el Premio de Poesía de la Universidad de Alicante durante 3 años consecutivos, el Cafetín Croché (El Escorial) y el Premio Miguel Hernández (Elda). Fue incluida en la XXI Selección de Voces Nuevas (Torremozas, 2008). Ha publicado Casa de Citas (Torremozas, 2010) y su segundo libro de poesía será publicado este año también en la misma editorial.

Empecemos con Isabel Cadenas Cañón...



Irse. Tríptico

I

como quien enciende un fuego
a media tarde
y lo mira arder
despacito
sin prisa
seguro de que las brasas
incipientes
acabarán tiñendo
el cielo de chispas naranjas

más o menos así
me estoy yendo.


II

hasta qué punto irse es sinónimo de adiós

me he sentido propia en tantos sitios
que marcharse es cada vez un desgarro nuevo
en una parte de mi cuerpo

que sin embargo antes no existía.


III

no quiero que el mío sea un no lugar
que Nora piense en mí
como esa prima que viene de visita
una vez por año
y siempre se olvida de traer regalos
no tener silla definida a la hora de comer
que mi sola presencia implique
repetir conversaciones
aclarar nombres

no quiero que mi espacio sea
un no estar en ningún sitio
que mis coordinadas sean irme

pero cómo permanecer
dónde
ai aún queda tanto por mirarme
y los ojos que me asumen Isabel
mutilan.



El turno para Patricia Fernández-Pacheco...


Antes que nada me tomé las armas. Estaba todo descolocado, francamente mal, un supremo amasijo de riquezas mal repartidas, un sedimento grueso de cal, una larga fila de estirpes de esclavos.

Después quise, con ávidas posturas de flor de loto, entender el Mundo, auscultarlo delicadamente como hacen las avionetas que planean, a la hora de la siesta, la caudalosa arteria aorta que podría llamarse Aguarico o Chagres o Atrato.

Más tarde intenté echarme a la mala vida, hacerme llamar bucanero, estiércol, montaraz, comunista, vil borracho.
Entonces puse precio a mi cuerpo y después me conseguí un empleo en el que las aves de carroña pasaban picoteándome las manos.

Un día alunizó en mi cara estupefacta el amor.
Fue como un gran batacazo de adrelanina y efectos especiales del que, al rato, emergió, muy despeinada pero decidida a quedarse, la felicidad en persona.

Y lo uno llevó a lo otro -qué cosas- de repente me dio por volver a leer libros apolillados, manifiestos, declaraciones del milenio, textos así.
Me dio por aprender los lenguajes casi extintos de la piedra, la madera y el esparto. Y aprendí a escuchar la lluvia con cuidado.

Si no hubiera intentado tantas vidas, no contaría lo que cuento.

Soy ese viento leve que, en otoño, mece los interrogantes.

Y ya no necesito saber
a dónde es que hay que llegar
o en qué será que va a desembocar este relato.

PRESENTACIÓN DE RITUAL EN NUEVA YORK 1


Pen Press Plaquettes de Poesía & Pen Press Reading Series 2011-2012

en colaboración con la NYPL Mulberry Branch

tienen el agrado de invitar a la presentación de

Ritual de Ernesto García López (Madrid, Amargord, 2011)

a cargo de Isabel Cadenas Cañón

a realizarse el miércoles 14 de septiembre de 2011 a las 6:00 p.m. (¡en punto!) en la New York Public Library Mulberry Branch, 10 Jersey St, SOHO, NYC.


ISABEL CADENAS CAÑÓN (Basauri, Bizkaia, 1982). Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto, máster en Estudios teatrales por la Universidad París 3 Sorbonne Nouvelle, y MFA en Creación literaria por la New York University. En la actualidad realiza su doctorado en esa misma universidad. Cursó estudios de posgrado en la Universidad de California, San Diego, y trabajó como gestora cultural en Buenos Aires. Su libro de poemas Irse (Vitruvio, 2010) fue el ganador del III Certamen de poesía joven Caja de Guadalajara – Fundación Siglo futuro. Textos suyos se han publicado en varias revistas estadounidenses, españolas y latinoamericanas y han sido traducidos al inglés. Se dedica a la fotografía y a la traducción. Su obra fotográfica se ha expuesto en galerías de España y Estados Unidos. Ha traducido a varios poetas estadounidenses y latinoamericanos al euskera, al castellano y al francés. Es Insigne Vaivodesa del Longevo Instituto de Altos Estudios Patafísicos de Buenos Aires (LIAEPBA). Vive en Brooklyn, Nueva York.


www.edicionespenpress.com

MARABUNTA SUMMER POETRY FESTIVAL

Queridos, queridas,

El pasado viernes 26 de agosto a las 22:00 en LA MARABUNTA (C/ Torrecilla del leal, 32 - Lavapiés), y dentro del festival que organiza este café-librería y Alberto García Teresa titulado SUMMER POETRY FESTIVAL, tuve la oportunidad de leer algunos textos inéditos junto al poeta Gonzalo Escarpa. Quiero agradecer a todo el público que asistió la generosidad de su presencia y la emoción de la escucha/palabra. Para aquellos que no pudieron acudir dejo un par de vídeos con algunos de los momentos...

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ZURITA


Si algún convencimiento tengo es que los tiempos que nos están tocando vivir nos imponen una reflexión sobre nuestra literatura, nuestra mirada en la escritura. La crisis actual, las contradicciones habitadas, los mundos y atmósferas sociopolíticas que a todos nos están golpeando estos meses, las reivindicaciones comunitarias, la génesis de una nueva voz colectiva, tozuda, poderosa, ladrando en medio del ruido financiero, interpela (lo queramos o no) a todos. No es posible seguir dictando los mismos textos que antes. No es posible seguir aceptando sin más la misma hendidura semántica y sonora de nuestras palabras. No es posible seguir realizando las mismas muecas post-literarias en recitales, semanas del libro y la lectura, premios… O sí. Se seguirán haciendo. Durante mucho tiempo se continuará escribiendo del mismo modo, con los mismos utensilios, los mismos tics. Pero se tratará de una literatura estancada, feudal, casi muerta, exquisita, refugio de bibliófilos y eruditos, pero incapaz de encarnarse en la herida contemporánea. Porque nuestra llaga, nuestro dolor íntimo y social, presenta relieves inciertos. Urge una literatura contaminada de lo vivo, huidora del facilismo, la claridad, que no tema las disparidades y zonas de sombra que nos movilizan. Este mundo que nos ha tocado habitar es complejo, heterogéneo, incomprensible, absurdo, plagado de instantes hermosos, bellísimo en su lucha y constancia, multicultural, ancho, insistente, inaprensible… En definitiva, una literatura instalada en la duda y la incertidumbre. Menos mal que tenemos ejemplos en los que refugiarnos. Voces que hace tiempo comprendieron la dimensión del desastre y la resistencia y no temieron ponerle nombre, arañazo, aluvión. Para mí uno de esos ejemplos es Raúl Zurita. Su poesía sigue golpeándome, noche a noche, desde que la descubrí. Observo los periódicos, entreveo la televisión, salgo a la calle, participo en manifestaciones, viajo por el mundo, y a cada rato y en cada lugar vuelven sobre mí sus poemas, como si supieran captar la esencia de esa atmósfera global, violenta, atrapada en sus contradicciones, genésica y material en sus nervaduras. La obra de Raúl Zurita se levanta como un nuevo Dante sobre nuestro paisaje. Su cordillera de los Andes, su desierto de Atacama, su costa chilena largísima, desnutrida, son la misma cordillera, el mismo desierto, la misma costa que a todos parece atraparnos. Acaba de publicarse el que considero un libro esencial, invadeable. Se titula “Zurita” y ha sido editado por Ediciones Universidad Diego Portales en Chile (2011). Gentilmente este verano me llegó de manos de su autor y mi sensación fue de gozo y escalofrío a un mismo tiempo. Gozo por su lucidez. Zarpazo de sus golpes. Que hablen por sí mismos…


Y EL CIELO NOS DIRÁ MIRA

Están las flores vivas de luz y del Pacífico. Están
las flores y las flores rotas de un sueño. Están
los nombres de nuestros nombres muertos y las
flores adhiriéndose igual que otro océano al
cielo vivo. Igual que otra nieve viva a las nieves
muertas cuando para siempre las cordilleras
muertas y vivas repitieron nuestros nombres
llamándonos porque todo el cielo canta sobre la
tierra viva en que nos mataron. Nosotros muertos
y vivos. Nosotros muertos y vivos ascendiendo
como pedazos de nieves para siempre y el cielo.

Están las flores, está el Pacífico para siempre y
arriba los párpados del cielo.

Cuando los párpados del cielo abriéndose nos
mostraron nuestros ojos blancos y como en un
sueño donde nadie muere escuchamos el canto
de los muertos que seguían llamándonos por
nuestros nombres vivos. Por el amor vivo que
nos grita “mira”. Y está el cielo vivo mirándonos.

PARA DESCOLONIZAR OCCIDENTE


Hacía mucho tiempo que un libro no impugnaba de forma tan radical muchas de las bases del pensamiento occidental tal y como nos llega hoy en día. La obra del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos figura entre las más significativas dentro del análisis crítico orientado a la emancipación social. En esta ocasión nos propone un viaje cognitivo en tres tiempos encaminado a “Descolonizar Occidente” (Buenos Aires, CLACSO, Prometeo Libros, 2010) de su propio monstruo, de sus ataduras ideacionales que lo han transformado desde el Renacimiento en una maquinaria-sistema empujada hacia el colonialismo y el capitalismo global. Boaventura nos propondrá varios territorios analíticos de primer orden: la necesidad de cuestionar el pensamiento occidental moderno “abismal”, es decir, aquel que niega la posibilidad de existencia de otros saberes y modos de pensamiento distintos al suyo (la imposibilidad de la copresencia), de tal modo que se pueda construir una “ecología de saberes” donde co-participen diferentes epistemologías del Sur y del Norte; el rescate de algunos autores occidentales que fueron arrojados a la cuneta de la historia oficial de la filosofía por lo heterodoxo de su posicionamiento y, sobre todo, por su cuestionamiento de los principios mismos de ese pensamiento “abismal” (como son los casos de Luciano de Samósata, Nicolás de Cusa y Blaise Pascal); y por último la impugnación de la concepción liberal de los Derechos Humanos entendidos como un instrumento universalista de validez global, de espaldas a la diversidad cultural y sin tomar en cuenta en su gestación la multiplicidad de experiencias humanas que habitan el planeta y que subyacen a su contenido conceptual. No es cuestión de desgranar aquí las ideas centrales del libro (que sería un mero palimpsesto), sino invitar a su lectura porque propone algunos de los desafíos intelectuales más atractivos para quiénes se sienten llamados a repensar los fundamentos de la comprensión humana, así como de la acción emancipatoria en tiempos de afrenta. De todos modos no me resisto a transcribir un par de párrafos aislados de este magnífico libro:

«El pensamiento occidental moderno es un pensamiento abismal. Éste consiste en un sistema de distinciones visibles e invisibles, las invisibles constituyen el fundamento de las visibles. Las distinciones invisibles son establecidas a través de líneas radicales que dividen la realidad social en dos universos, el universo de “este lado de la línea” y el universo del “otro lado de la línea”. La división es tal que “el otro lado de la línea” desaparece como realidad, se convierte en no existente, y de hecho es producido como no existente. No existente significa no existir en ninguna forma relevante o comprensible de ser. Lo que es producido como no existente es radicalmente excluido porque se encuentra más allá del universo de lo que la concepción aceptada de inclusión considera es su otro. Fundamentalmente lo que más caracteriza al pensamiento abismal es pues la imposibilidad de la copresencia de los dos lados de la línea. Este lado de la línea prevalece en la medida en que angosta el campo de la realidad relevante. Más allá de esto, sólo está la no existencia, la invisibilidad, la ausencia no dialéctica.»

*

«El pensamiento moderno occidental avanza operando sobre líneas abismales que dividen lo humano de lo subhumano de tal modo que los principios humanos no quedan comprometidos por prácticas inhumanas. Las colonias proveyeron un modelo de exclusión radical que prevalece hoy en día en el pensamiento y práctica occidental moderna como lo hicieron durante el ciclo colonial. Hoy como entonces, la creación y la negación del otro lado de la línea son constitutivas de los principios y prácticas hegemónicas. Hoy como entonces, la imposibilidad de la copresencia entre los dos lados de la línea se convierte en suprema. Hoy como entonces, la civilidad legal y política en este lado de la línea se presupone sobre la existencia de una completa incivilidad en el otro lado de la línea.»

MAIAKOVSKI Y PASOLINI EN NUEVA YORK


Una forma de preparar los viajes consiste en indagar las voces de otros viajeros. En septiembre estaré en Nueva York y desde ya mismo me veo empujado en el acecho de otras referencias, tránsitos realizados por escritores que admiro. Resulta que dos editoriales pequeñas y excelentes me han dado la oportunidad de simplificar dicha búsqueda. Los sellos "Gato Nero" y "Errata Naturae" han publicado recientemente dos libros poco conocidos pero de enorme interés: "América" de Vladimir Maiakoski (cuya foto inaugura esta entrada), y "Nueva York" de Pier Paolo Pasolini. Desgranemos brevemente cada uno de ellos.



Maiakovski viajó a La Habana, México y EEUU en 1925. Fueron apenas tres meses (de julio a octubre)de periplo. Formaba parte de una delegación del gobierno soviético y pronunció varias conferencias gracias al apoyo de las formaciones obreras del país norteameicano. Esta edición viene a recoger el libro de notas que fue gestando durante dicho viaje. Para quién haya leído la poesía de este autor sin duda encontrará un libro sorprendente, poliédrico, rico en detalles y matices. Se trata de una prosa seca, cortante, extremadamente lúcida, donde se entrecruzan las impresiones paisajísticas con las intuiciones sociológicas. La mirada de Maiakovski se fija tanto en grandes contornos culturales, como en detalles matéricos que reconstruyen la existencia en México DF y en Nueva York de manera admirable. Su lectura es una delicia y permite reconstruir el trayecto vital, ético, estético que el escritor ruso (desconocedor del inglés y, por tanto, doblemente extranjero en ese país) realizara por tierras americanas. Me gustaría transcribir sólo algunos párrafos a modo de invitación a su lectura:

[México, págs. 25-26]: "El ejército mexicano es curioso. Nadie, ni siquiera el secretario de Guerra, sabe cuántos soldados hay en México. Los soldados obedecen a los generales. Si un general que apoya al presidente tiene mil soldados, se jacta de disponer de diez mil. Y cuando recibe recursos para diez mil, vende la comida y los pertechos de los nueve mil que no existen. Si el mismo general está en contra del presidente, exhibe las estadísticas de un millar y, en el momento oportuno, saca a diez mil a combatir. Por esta razón, si le preguntan al secretario de Guerra sobre el número de las tropas, responde:

-Quién sabe, quién sabe. Tal vez treinta mil, o tal vez cien.

El ejército vive como antaño: en unas tiendas con sus enseres, esposas e hijos.

Durante las guerras internas, los enseres, las esposas y los hijos forman una especie de bandas anárquicas. Si un ejército carece de cartuchos pero tiene maíz y otro carece de maíz pero tiene cartuchos, paran el combate, las familias se dedican al comercio de trueque, unos se atiborran de maíz, otros llenan sus bolsas con los cartuchos, y vuelven a empezar la batalla."

[Nueva York, pág. 78]: "Negros, chinos, alemanes, judíos y rusos viven en sus barrios, con sus costumbres e idiomas, sin mezclas étnicas durante decenios.

En la ciudad de Nueva York, sin contar los suburbios, hay 1.700.000 judíos (aproximadamente),
1.000.000 italianos,
500.000 alemanes,
300.000 irlandeses,
300.000 rusos,
250.000 negros,
150.000 polacos,
300.000 hispanos, chinos y finlandeses.

Al final es un enigma: ¿quiénes son los estadounidenses propiamente dichos, y cuántos son cien por cien estadounidenses?

Al principio hacía un esfuerzo bestial para hablar inglés en un mes, y cuando mis esfuerzos empezaron a dar frutos, la gente a mi alrededor -el tendero, el lechero, el lavandero e incluso el policía- se puso a hablarme en ruso."

[Detroit, pág. 127]: "Me hizo mucha ilusión visitar la fábrica de Ford. La tirada de su libro publicado en 1923 en Leningrado ya ha alcanzado cuarenta y cinco mil ejemplares. El fordismo es el concepto favorito de los gestores de trabajo: hablan de la empresa de Ford como si fuera algo que se pudiese trasladar al socialismo prácticamente sin cambios."

[La partida, pág. 139]: "Los Estados Unidos se convertirán en un país exclusivamente financiero, usurero. Los antiguos trabajadores que tienen aún deudas por el automóvil comprado a plazos y una casa microscópica, tan regada con el sudor que no es extraño que haya crecido hasta la segunda planta, esos antiguos trabajadores pueden creer que su tarea consiste en vigilar que su dinero papal no desaparezca."

¿No me negarán que, de pronto, 1925 y Maiakovski parece que hubieran regresado a nuestros días?



Y ahora toca el turno al genio italiano. Este volumen recoge tres materiales bien distintos aunque conectados. Un extenso y completo prólogo hecho por Luigi Fontanella en torno a la figura de Pasolini, sus búsquedas estéticas y políticas y la vinculación de éstas con las dos visitas que realizara a Nueva York (en 1966 y 1969), la transcripción de la entrevista grabada que le hiciera en 1969 Giuseppe Cardillo en el Instituto de Cultura Italiana de Nueva York, y que ha permanecida dormida durante todo este tiempo, y las notas que el propio autor hiciera del segundo viaje tituladas "Nueva York es una guerra". Créanme, se trata de un libro excelente, plagado de elementos reflexivos de primer nivel. A lo largo de estas páginas nos encontramos con un Pier Paolo Pasolini que repasa toda su trayectoria, sus distintos deseos, sus marcos téoricos, sus obsesiones, su compromiso político. El nueva York que se encuentra en 1969 está atravesado por las luchas por los derechos civiles y viene a reencarnar parte del discurso de la izquierda de posguerra europea. Se trata de un viaje moral apasionante y debemos felicitar a este sello editorial por poner a disposición del público en español este trabajo. Al igual que hiciera con Maiakovski permítanme traer algunos párrafos:

[Págs. 59-61] "Antes me preguntaba usted por las lecturas que me han llevado a interesarme por los pobres, y adoro utilizar esta terminología: pobres, porque durante mucho tiempo -durante veinte años, desde el final de la II Guerra Mundial hasta hace pocos años- se ha hecho retórica sobre la clase obrera. Se ha establecido esta distinción: hablar de la clase obrera significaba ser comunista ortodoxo, digamos que perfecto; hablar de los pobres significaba ser populista. Pero yo siempre he hablado de los pobres de verdad, y la izquierda siempre me ha acusado de ser populista, humanitario. En cambio, ahora acepto esta terminología y, en el fondo, incluso la historia me ha dado la razón, porque ahora todo el mundo habla de los pobres, incluso los comunistas. Antes uested intentaba poner en relación el hecho de que yo me interese por los pobres y mis posibles lecturas poéticas, y también el uso del dialecto. Pues tengo que desmentirle también esto. Para ser sincero, el dialecto, no lo utilizaba de manera realista; es decir, no implicaba de ninguna manera la presencia del hablante y, por tanto, de su condición social de pobre o de perteneciente a otra clase social. Yo usaba el dialecto friulano por razones puramente estéticas, prescindiendo por compleo de quienes lo hablaban. [...] Y fue en ese momento cuando leí mi primera obra fundamental; es decir, un poco antes, con catorce años, había leído a Dostoievski y a Shakespeare, pero hacia los diecisiete años tuve una revelación fundamental en el instituto cuando descubrí la obra de Rimbaud, la de los simbolistas franceses y la de Ungaretti, en particular, Sentimiento del tiempo de Ungaretti. ¿Qué significió para mí? Esta lectura traumática, que representa una de las claves de mi vida, tuvo dos consecuencias distintas y, en cierto sentido, contradictorias.

En primer lugar, me hizo ser antifascista. La lectura de Rimbaud y de la poesía simbolista y decadentista hizo qe, no sólo mecánicamente, sino automáticamente, tomase conciencia de que era antifascista, así que diría que tuvo una función política positiva en mí.

En cambio, la segunda consecuencia fue puramente literaria y estética, lo cual parece contradictorio, pues, como usted sabe, los simbolistas postulaban una lengua de la poesía. [...] En resumen, los simbolistas basaban su poética en dos puntos: la poesía es el contenido de la poesía y la poesía tiene una lengua que le es propia; una lengua que no es ni decorativa ni referencial, sino la conciencia misma del lenguaje poético."

[Pág. 105] "En Estados Unidos, pese a mi brevísima estancia, he vivido muchas horas en un clima clandestino, de lucha, de urgencia revolucionaria, de esperanza, típico de la Europa del 44 y del 45. En Europa todo esto ya no existe: en Estados Unidos da la impresión de que está a punto de empezar. No quiero decir que en Estados Unidos haya una guerra civil ni nada que se le parezca, y tampoco quiero vaticinarla: sin embargo, se vive así, como en vísperas de grandes cosas. Los que pertenecen a la Nueva Izquierda (que no existe, tan sólo es un ideal) se reconocen a primera vista, e inmediatamente nace entre ellos esa especie de amor que unía a los partisanos. Hay héroes, caídos, Andrew, James y Micky -y muchos otros-, y grandres movimientos, grandes etapas de un enorme movimiento popular comprometido con el problema de la liberación de los negros y, ahora, con la Guerra de Vietnam."

No quiero acabar sin mostrar la imagen y la voz del propio Pasolini. Y como de Estados Unidos estamos hablando, aunque esté en italiano, aquí les entrego un fragmento de la entrevista que el propio Pasolini hiciera a Ezra Pound, uno de los maestros de la poesía del siglo XX. Que lo disfruten.

LA SOCIEDAD SIN RELATO, DE NÉSTOR GARCÍA CANCLINI


La última entrega editorial del antropólogo argentino afincado en México DF, Néstor García Canclini, nos acerca una reflexión en torno al arte contemporáneo visto desde los ojos de las ciencias sociales. El padre de la teoría de la "Hibridez cultural" bucea, en esta ocasión, en el sentido de lo que denomina "Antropología y estética de la inminencia" (Katz Editores, 2010). Lo considero un texto extremadamente interesante, útil para cualquiera que en estos momentos se esté interrogando sobre la práctica artística y sus cruces con un mundo en proceso de recomposición crítica. Como se indica en la contraportada: "Este libro parte del vacío que dejó el agotamiento de las estéticas modernas. Critica también la idealización de obras fragmentarias y nomádicas, su fugaz prestigio en el canon posmoderno, y busca un marco analítico que, para examinar el arte contemporáneo, se ocupe de él junto con las condiciones culturales y sociales en las que se hace posible su condición postautónoma, como un modo de comprender, no sólo el mundo del arte, sino también los complejos procesos sociales en los que éste adquiere sentido." Y para mostrar la potencia de su trabajo analítico me gustaría transcribir algunos párrafos correspondientes a la apertura del libro: "El arte fuera de sí":



"Son posibles otras explicaciones vinculadas a los logros y a los fracasos de la globalización: las artes dramatizan la agonía de las utopías emancipadoras, renuevan experiencias sensibles comunes en un mundo tan interconectado como dividido y el deseo de vivir esas experiencias en pactos no catastróficos con la ficción." (Pág. 10).

*

"[...] el arte es el lugar de la inminencia. Su atractivo procede, en parte, de que anuncia algo que puede suceder, promete el sentido o lo modifica con insinuaciones. No compromete fatalmente con hechos duros. Deja lo que dice en suspenso. La exposición de Dora García en Santiago de Compostela, a fines de 2009, titulada ¿Dónde van los personajes cuando termina la novela?, propone esta guía de lectura para sus obras: Una pregunta debe evitar a toda costa una respuesta." (Pág. 12)

*

"Al decir que el arte se sitúa en la inminencia, postulamos una relación posible con lo real tan oblicua o indirecta como en la música o en las pinturas abstractas. Las obras no simplemente suspenden la realidad; se sitúan en un momento previo, cuando lo real es posible, cuando todavía no se malogró. Tratan los hechos como acontecimientos que están a punto de ser." (Pág. 12)

*

"Los entrelazamientos de las prácticas artísticas con las demás hacen dudar de los instrumentos teóricos y de los métodos con los que se intenta comprenderlas en las sociologías modernas y las estéticas posmodernas. ¿Sirve para algo las nociones de mundo del arte (Becker)y de campo del arte (Bourdieu) cuando sobran signos de la interdependencia de los museos, las subastas y los artistas con los grandes actores económicos, políticos y mediáticos? ¿Ayudan los análisis de Bourriaud sobre la estética relacional o son más productivas las propuestas críticas de Rancière cuando distingue entre estéticas del consenso y del disenso?" (Pág. 15)

*

"Tal vez las respuestasa este interrogante no surjan del campo artístico, sino de lo que le está ocurriendo al intersectarse con otros y volverse postautónomo. Con esta palabra me refiero al proceso de las últimas décadas en el cual aumentan los desplazamientos de las prácticas artísticas basadas en objetos a prácticas basadas en contextos hasta llegar a insertar las obras en medios de comunicación, espacios urbanos, redes digitales y formas de participación social donde parece diluirse la diferencia estética. [...] Más que los esfuerzos de los artistas o de los críticos por perforar el caparazón, son las nuevas ubicaciones dadas a lo que llamamos arte lo que está arrancándolo de su experiencia paradójica de encapsulamiento-transgresión." (Pág. 17).